Esta pregunta debe ser tan vieja como la historia de la humanidad. Yo no dudo que en la prehistoria, aún cuando vivíamos en una caverna, padres/madres se preguntaban como hacer para que los niños jugaran dentro de la caverna para que estuvieran seguros. Y bueno existen muchos libros, documentos y expertos con diferentes sugerencias. Acá vamos a combinar dos que son las más utilizadas en la clínica durante la intervención y las que usualmente recomendamos a los padres.
1. Brindar opciones limitadas
Esta es súper popular y ya vemos muchos adultos utilizandolas. Le da cierto control al niño respecto a su independencia al mismo tiempo que permite al adulto establecer lo que va a pasar. Usualmente se observa como así: "Es hora de dormir, qué quieres hacer primero? lavarte los dientes o ponerte la pijama?".
Hay que ser un poco ingenuo para pensar que todos los niños responden felizmente una u otra opción. De hecho es muy común que el niño responda "No quiero dormir, quiero jugar". Pero es ahí donde la paciencia debe estar de lado del adulto. Comprender que el niño quiere jugar 24 horas al día y que dependiendo de la edad, ni siquiera entiende que la sensación de sueño se quita durmiendo, muchas veces la única opción que queda es repetir las opciones: "Te entiendo que quieres jugar, pero en este momento puedes lavarte los dientes o ponerte pijama. Cuál quieres?"
Como hemos mencionado en ocasiones anteriores, los niños requieren muchas repeticiones de una situación para poder integrarla apropiadamente. Hace varias décadas era un proceso donde el miedo y la agresión física hacían que el niño integra la información de una forma más eficiente. El dolor hace que el cerebro recuerde lo ocurrido, entonces cuando un adulto amenazaba, o peor aún, golpeaba al niño para que se pusiera la pijama, pues obviamente luego de dos o tres repeticiones el niño ya seguía la instrucción. Como hoy NO agredimos a los niños por las consecuencias a largo plazo que pueden tener, no hay otra opción que repetir una y otra vez la situación. Lastimosamente no hay forma de acortar este proceso, debemos ofrecer esas opciones por varios días o semanas hasta que finalmente el niño responde "Las pijamas". Aún y cuando en ocasiones ya responde apropiadamente, es absolutamente normal que aún en ciertos días reclame y diga que quiere seguir jugando.
Las opciones limitadas son ampliamente utilizadas cuando la decisión que toma no es trascendental. Ponerse las pijamas primero o lavarse los dientes primero no hace gran diferencia. La duda surge cuando los padres nos dicen qué ocurre cuando debo dar un comando verbal directo? "No cruces la calle!". Para eso debemos acostumbrar al niño a seguir instrucciones y como todo, se hace desde que están muy pequeños.
2. Comandos verbales no negociables
Esto a nadie le gusta. Y lo primero es entender que a ningún ser humano le gusta que le digan lo que debe hacer. Nosotros adultos no nos queda de otra por las reglas sociales o por los principios morales, pero a nivel neurológico y cognitivo a todos nos altera un poco cuando nos dan una orden directa. El niño no es la excepción. Pero en el mundo en que vivimos muchas cosas no son opcionales. El uso de dispositivos de seguridad en un carro no es opcional, la prohibición de jugar con armas de fuego o medicamentos no es opcional, acercarse al agua hirviendo de la cocina no es opcional. Usualmente se utiliza en situaciones donde la integridad física o emocional del niño está en juego.
Acá es donde los padres/madres nos dicen que les repiten el comando verbal hasta 10 veces y no lo hacen. O nos dicen que solo bajo amenaza logran a veces el seguimiento de la instrucción. Bueno es que lastimosamente hay que ejecutar la acción luego de dar el comando verbal. Si, así como lo está leyendo, hay que obligarlos a que hagan lo que acabamos de pedir, si luego de varios segundos no lo han realizado. Esto es cansado, nos hace sentir como malos padres/madres, nos parece muchas veces irracional que no quieran hacer las cosas y definitivamente es muy frustrante tener que hacerlo a lo largo de muchos años. Pero no hay otra opción. Si le digo al niño de 3 años que ya es hora de irse de la fiesta y me dice que no, la única opción que tengo para que vea que ciertas instrucciones deben seguirse aunque no esté de acuerdo es ejecutando la acción: o sea, lo alzamos y lo montamos al carro. Se va a enojar? si claro. Como usualmente se enoja un conductor cuando el oficial de tránsito lo obliga a pagar y le hace una multa porque no siguió la instrucción de mantenerse por debajo de cierta velocidad.
Obligar al niño no es agredirlo, no es gritarle, no es sujetarlo del brazo y sacarlo arrastrado. Esto se hace muchas veces cuando está pequeño y conforme va creciendo lo vamos "obligando" de otras formas. Yo puedo obligar a un conductor ebrio a no manejar su automóvil con solo quitarle las llaves. Es mas o menos esa la idea. Si el niño no quiere recoger, debo sentarme frente a él y guiarle las manos para que recoja. Si el niño no quiere subirse a la silla del carro, pues debo subirlo y amarrarlo sabiendo muy bien que se va a enojar. Pero desde pequeño debe entender que ciertas acciones no son negociables.
En la clínca todos los niños recogen los juguetes que usan, porque si no los recogen no les damos el próximo juguete. Si, es una forma de "obligarlos" a seguir la instrucción. Cuando vamos a cruzar una calle y el niño de 4 años no quiere darnos la mano porque ya está grande, pues le agarramos el brazo y no lo soltamos por más que reclame. Si un niño quiere abrir la gaveta de los cuchillos, usualmente ponemos un seguro para "obligarlo" a que no lo toque. Muchos padres cambian la clave del teléfono para "obligar" al niño a que no lo use por tantas horas. Ejemplos hay muchos! solo que nos cuesta seguir esta recomendación porque es cansado ser siempre el "malo de la película"
Educar a los niños es una maratón donde debemos mantenernos avanzando durante todo el recorrido. Hay momentos más fáciles que otros y lo importante es iniciar bien. Un niño de 10 años que no sigue instrucciones desde bebé es muy dificil de controlar. Ya a esa edad se vuelve muy dificil por la altura y fuerza que tiene. No debemos esperar hasta que esté más grande y más fuerte que nosotros. Esto inicia desde pequeños para que poco a poco vea que hay instrucciones que siempre debe seguir.
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