martes, 27 de enero de 2026

Por qué la incertidumbre en los niños es tan dañina?

 Hace unos meses hablaba con un psicólogo muy bueno, que me decía que una cantidad considerable de problemas psicológicos y emocionales provienen de la incertidumbre de no estar seguro si alguien "está" o "no está". Estamos de acuerdo que en la vida siempre hay cosas que no sabemos, que no podemos anticipar o simplemente que ocurren sin ninguna anticipación y que los niños deben adaptarse a esa realidad de la vida. Pero, ni los niños ni los adultos responden bien cuando están en medio de una situación recurrente donde no sabemos si una persona "está" o "no está" con nosotros.

Existen muchos ejemplos a nivel de adultos que explican esta dificil situación y sus consecuencias negativas. Una persona que tiene una pareja que es intermitente en su atención (un día le da atención y otro día no) o que un día si quiere estar juntos y al día siguiente no, un trabajo que hoy se ve estable y al día siguiente parece que van a despedir a todo el mundo. Como adultos entendemos que algunas de esas cosas pasan a veces, pero someterse a esta incertidumbre de manera crónica (varias semanas, meses o años) es muy dañino para la persona.

Un niño necesita consistencia. En las reglas, en el amor que recibe, en las personas que ve y que les toma cariño. Ese profesional me decía que el problema no es que los papás se separen y se queden separados. El niño se adapta a eso eventualmente. Lo que es muy dañino es la incertidumbre que genera cuando los niños ven que los papás están juntos un día, pero al día siguiente se vuelven a separar. No pueden terminar de hacer el proceso de "duelo" por la separación de los padres porque ellos mismos están en un proceso donde un día están bien y al otro no. Es esa situación la que daña y genera secuelas graves. En la consulta, nosotros no podemos opinar cuando vemos que una pareja desea separarse. No somos psicólogos y no conocemos todo el contexto de la decisión. Lo que sí recomendamos siempre es que traten de tomar una decisión de adultos que evite que el niño vea inconsistencias y no sepa que esperar. Es no saber que va a pasar el mayor problema que ellos enfrentan. Es no estar seguros si esta semana será fácil o difícil. 

Ocurre de manera similar cuando encontramos un niño que nunca conoció a su padre respecto a uno que sí tiene a su progenitor pero lo ve muy esporádicamente, o peor aún, por épocas lo ve muy seguido y por épocas el padre desaparece. Este último escenario es mucho más dañino pues el niño siente que tiene padre pero al mismo tiempo siente que no lo tiene. Tiene la incertidumbre de no saber si este mes lo va a ver mucho, poquito o no lo ve del todo. Mientras que el niño que nunca conoció a su padre, en realidad se habitúa al hecho que no existe. Tampoco es una situación bonita o perfecta, pero en términos de manejo de la incertidumbre es mucho más fácil. No se pregunta todos los días si verá a su padre, porque en realidad sabe que no tiene uno.

Ese profesional me decía que lo más importante es evaluar si estamos en una situación donde la otra persona "está pero no está" y tratar de corregir esa situación. Igual ocurre con los niños. Una maestra que hoy trata bien al niño y mañana lo excluye es el tipo de problemas que se deben resolver.

Todo este concepto se asocia con la importancia de las rutinas y la necesidad biológica del cerebro de anticipar el futuro. Esto lo hablaremos en publicaciones posteriores. 


jueves, 22 de enero de 2026

Cómo hago para que mi hijo(a) siga la instrucción que le doy?

Esta pregunta debe ser tan vieja como la historia de la humanidad. Yo no dudo que en la prehistoria, aún cuando vivíamos en una caverna, padres/madres se preguntaban como hacer para que los niños jugaran dentro de la caverna para que estuvieran seguros. Y bueno existen muchos libros, documentos y expertos con diferentes sugerencias. Acá vamos a combinar dos que son las más utilizadas en la clínica durante la intervención y las que usualmente recomendamos a los padres.

1. Brindar opciones limitadas

Esta es súper popular y ya vemos muchos adultos utilizandolas. Le da cierto control al niño respecto a su independencia al mismo tiempo que permite al adulto establecer lo que va a pasar. Usualmente se observa como así: "Es hora de dormir, qué quieres hacer primero? lavarte los dientes o ponerte la pijama?". 

Hay que ser un poco ingenuo para pensar que todos los niños responden felizmente una u otra opción. De hecho es muy común que el niño responda "No quiero dormir, quiero jugar". Pero es ahí donde la paciencia debe estar de lado del adulto. Comprender que el niño quiere jugar 24 horas al día y que dependiendo de la edad, ni siquiera entiende que la sensación de sueño se quita durmiendo, muchas veces la única opción que queda es repetir las opciones: "Te entiendo que quieres jugar, pero en este momento puedes lavarte los dientes o ponerte pijama. Cuál quieres?"

Como hemos mencionado en ocasiones anteriores, los niños requieren muchas repeticiones de una situación para poder integrarla apropiadamente. Hace varias décadas era un proceso donde el miedo y la agresión física hacían que el niño integra la información de una forma más eficiente. El dolor hace que el cerebro recuerde lo ocurrido, entonces cuando un adulto amenazaba, o peor aún, golpeaba al niño para que se pusiera la pijama, pues obviamente luego de dos o tres repeticiones el niño ya seguía la instrucción. Como hoy NO agredimos a los niños por las consecuencias a largo plazo que pueden tener, no hay otra opción que repetir una y otra vez la situación. Lastimosamente no hay forma de acortar este proceso, debemos ofrecer esas opciones por varios días o semanas hasta que finalmente el niño responde "Las pijamas". Aún y cuando en ocasiones ya responde apropiadamente, es absolutamente normal que aún en ciertos días reclame y diga que quiere seguir jugando. 

Las opciones limitadas son ampliamente utilizadas cuando la decisión que toma no es trascendental. Ponerse las pijamas primero o lavarse los dientes primero no hace gran diferencia. La duda surge cuando los padres nos dicen qué ocurre cuando debo dar un comando verbal directo? "No cruces la calle!". Para eso debemos acostumbrar al niño a seguir instrucciones y como todo, se hace desde que están muy pequeños. 

2. Comandos verbales no negociables

Esto a nadie le gusta. Y lo primero es entender que a ningún ser humano le gusta que le digan lo que debe hacer. Nosotros adultos no nos queda de otra por las reglas sociales o por los principios morales, pero a nivel neurológico y cognitivo a todos nos altera un poco cuando nos dan una orden directa. El niño no es la excepción. Pero en el mundo en que vivimos muchas cosas no son opcionales. El uso de dispositivos de seguridad en un carro no es opcional, la prohibición de jugar con armas de fuego o medicamentos no es opcional, acercarse al agua hirviendo de la cocina no es opcional. Usualmente se utiliza en situaciones donde la integridad física o emocional del niño está en juego.

Acá es donde los padres/madres nos dicen que les repiten el comando verbal hasta 10 veces y no lo hacen. O nos dicen que solo bajo amenaza logran a veces el seguimiento de la instrucción. Bueno es que lastimosamente hay que ejecutar la acción luego de dar el comando verbal. Si, así como lo está leyendo, hay que obligarlos a que hagan lo que acabamos de pedir, si luego de varios segundos no lo han realizado. Esto es cansado, nos hace sentir como malos padres/madres, nos parece muchas veces irracional que no quieran hacer las cosas y definitivamente es muy frustrante tener que hacerlo a lo largo de muchos años. Pero no hay otra opción. Si le digo al niño de 3 años que ya es hora de irse de la fiesta y me dice que no, la única opción que tengo para que vea que ciertas instrucciones deben seguirse aunque no esté de acuerdo es ejecutando la acción: o sea, lo alzamos y lo montamos al carro. Se va a enojar? si claro. Como usualmente se enoja un conductor cuando el oficial de tránsito lo obliga a pagar y le hace una multa porque no siguió la instrucción de mantenerse por debajo de cierta velocidad.

Obligar al niño no es agredirlo, no es gritarle, no es sujetarlo del brazo y sacarlo arrastrado. Esto se hace muchas veces cuando está pequeño y conforme va creciendo lo vamos "obligando" de otras formas. Yo puedo obligar a un conductor ebrio a no manejar su automóvil con solo quitarle las llaves. Es mas o menos esa la idea. Si el niño no quiere recoger, debo sentarme frente a él y guiarle las manos para que recoja. Si el niño no quiere subirse a la silla del carro, pues debo subirlo y amarrarlo sabiendo muy bien que se va a enojar. Pero desde pequeño debe entender que ciertas acciones no son negociables. 

En la clínca todos los niños recogen los juguetes que usan, porque si no los recogen no les damos el próximo juguete. Si, es una forma de "obligarlos" a seguir la instrucción. Cuando vamos a cruzar una calle y el niño de 4 años no quiere darnos la mano porque ya está grande, pues le agarramos el brazo y no lo soltamos por más que reclame. Si un niño quiere abrir la gaveta de los cuchillos, usualmente ponemos un seguro para "obligarlo" a que no lo toque. Muchos padres cambian la clave del teléfono para "obligar" al niño a que no lo use por tantas horas. Ejemplos hay muchos! solo que nos cuesta seguir esta recomendación porque es cansado ser siempre el "malo de la película"

Educar a los niños es una maratón donde debemos mantenernos avanzando durante todo el recorrido. Hay momentos más fáciles que otros y lo importante es iniciar bien. Un niño de 10 años que no sigue instrucciones desde bebé es muy dificil de controlar. Ya a esa edad se vuelve muy dificil por la altura y fuerza que tiene. No debemos esperar hasta que esté más grande y más fuerte que nosotros. Esto inicia desde pequeños para que poco a poco vea que hay instrucciones que siempre debe seguir.



martes, 13 de enero de 2026

Cómo protejo la identidad de un niño(a)?

Todos los seres humanos tenemos diferentes características que están muy arraigadas en nuestra personalidad. Algunas personas dicen que son "ordenadas", "impacientes", "feas", "inteligentes", "buenas en matemáticas", etc. De donde proviene eso? Pues curiosamente muchas de ellas provienen de nuestros primeros años de vida. Psicólogos e investigadores han mencionado muchas veces que lo que decimos a nuestros hijos se convierte en su voz interna cuando están más grandes.

Entonces la pregunta es: Qué quiero que mi hijo o hija se diga a sí mismo cuando está grande? Qué es una persona amable? paciente? empático? inteligente? resiliente?

Está en nuestras manos instalar esos pensamientos desde muy pequeño. Existen casos de niños que desde pequeños les dicen que son genios y crecen pensando que tienen altas capacidades cognitivas. Pero también el caso contrario, un niño que constantemente le dicen que es inquieto y "malcriado" se repetirá eso por muchos años más. 

En la consulta a veces le decimos a los padres y madres que intenten estrategias algo extrañas. Una vez tuvimos a un niño de 11 años con déficit atencional, disruptivo en clases y complicado de manejar en casa tanto para la mamá como para el papá. En las sesiones de integración sensorial incluso dijo una vez que él era "feo" y un "mal hijo". Se le recomendó a los padres a partir de ese día cambiar un poco el vocabulario, centrarse en las cosas buenas y probar si podíamos cambiar la identidad del niño. Los padres empezaron a usar frases como "ud es un niño paciente, no tienes por qué decir esas cosas cuando debes esperar", o "ud es un excelente hijo, no entiendo por qué me gritas". Mejor aún, "ud es un excelente estudiante, no entiendo por qué no quieres hacer la tarea".

Suena a extraño y suena a mentira. Pero en el fondo todos podemos esperar (al menos un minuto), todos intentamos ser buenos hijos de vez en cuando, todos somos buenos estudiantes en algunas materias. Entonces el truco es concentrarse en eso y decirlo al niño aun y cuando en las primeras veces ni él mismo no crea. Con suficientes repeticiones, él se dirá a si mismo "soy paciente, debo esperar", "soy buen hijo, no debo gritar" o "soy buen estudiante, debo hacer la tarea". El detalle es que mientras más edad tienen, más veces hay que repetir eso.

El libro de Hábitos Atómicos de James Clear hace mención a esto y nos explica que con los hábitos adecuados cualquier persona puede cambiar su propia identidad y pasar incluso de "soy una persona sedentaria que no le gusta el ejercicio" a "soy una persona activa, hoy debo hacer ejercicio". Y sí se puede y es aún más probable en un cerebro en desarrollo. Entonces, hagamos eso con nuestros niños y veremos resultados eventualmente.

Pero no es magia, no es tampoco simplemente decirle las cosas y dejar que el niño siga jugando PlayStation y no haga la tarea. Es reforzar la identidad y ayudar a crear el hábito, para que luego de varias semanas, meses o años se lo crea. Requiere paciencia, sí. Pero todo lo que hacemos con los niños lo requiere. Mi padre solía decir que las decisiones que tomamos con nuestros hijos ven los resultados a 20 años plazo. Eso es paciencia! así que a practicarla también.

Luego de enterarme de esto de las identidades no pude evitar evaluar las identidades que instalé en mis hijas. Como todo proceso, algunas son buenas otras no tanto. Tengo una que es extrovertida, graciosa y toda la vida le dijeron que era excelente con niños. Terminó siendo la mejor terapeuta pediátrico del país y una excelente madre. A la otra le decían que era inteligente y responsable, terminó siendo una médico brillante. Claro en medio de eso también hay identidades que tal vez tendremos que cambiar a futuro (somos una familia que nos cuesta el deporte a veces), pero sin duda, hay donde empezar.

Nunca permitas que otro adulto le instale algo negativo en la identidad de su hijo. La docente que le dice al niño que es inquieto y disruptivo podría estar provocando un daño a largo plazo. El entrenador que le dice a un atleta torpe o indisciplinado podría estar instalando una inseguiridad. Mucho cuidado con la gente que le dice a tu hijo "cobarde", "llorón" o "dramática". 

Piensa en las identidades que quieres instalar en tus hijos y no dudes en decirlas frente a ellos. Vas a ver como en 20 años una parte de su personalidad verá esa influencia positiva. 

martes, 6 de enero de 2026

Cómo hago para que mi hijo(a) entienda límites?

Nuevamente hablamos de una consulta que hacen los padres y madres mucho durante las sesiones. El manejo de los límites es un tema complejo, depende muchísimo de la edad y de la dinámica familiar. Uno de los aspectos más importantes a tomar en cuenta es que usualmente conviven con el niño diferentes adultos con visiones muy distintas de lo que significa la disciplina, el respeto y la autoridad. 

El niño no está constantemente probando los límites porque sea un niño malo o malcriado. Simplemente está siendo humano. Todos nosotros de vez en cuando revisamos si los límites siguen estando ahí. Vea a la gente haciendo fila, esperando un trámite del gobierno o manejando en una autopista. Hay reglas que conciente o inconcientemente desea esquivar. Incluso cuando pensamos en innovación tecnológica, casi siempre cuando alguien dice que algo no se puede, es cuando nuestra naturaleza humana nos invita a esforzarnos más. Por eso inventamos el aeroplano, por eso llegamos a la Luna. 

Ahora que entendemos que es parte de su naturaleza y que a lo largo de su vida pasará constantemente probando límites, podemos brindar algunas sugerencias que usualmente brindamos a los padres y madres de familia:

Establecer los límites en familia

Posiblemente uno de los pasos más difíciles, pues requiere que todos los adultos que conviven con el niño estén de acuerdo sobre cuales límites son no negociables. En la práctica profesional usualmente sugerimos establecer 3, pues en los niños pequeños usualmente es dificil hacer que recuerden toda la constitución política. Casi siempre mencionan "no maltratar a otras personas", "no gritar", o "no tirar las cosas", pero hay que tomar en cuenta que para cada familia las reglas serán diferentes. Lo importante acá es que haya concenso. No puede ser que para algún miembro de la familia haya un límite de no comer en la sala y que venga otro miembro de la familia y se lo permita, pues en el cerebro inmaduro del niño será muy dificil de entender esa limitación.

Enforzar el límite físicamente pero no de forma violenta

Cuando las familias me preguntan como se limita físicamente algo siempre les menciono los cuchillos. En los años que tengo de ejercer, nunca he escuchado de un niño que juegue con cuchillos afilados. Por qué? porque se mantienen lejos de su alcance, en un lugar seguro y todos los adultos están siempre pendientes que no pueda accederlos. Esa es la idea. Si el niño no tiene permitido usar la Tablet luego de las 6pm, pues la familia debe hacer el esfuerzo de ponerla fuera de alcance hasta que el niño haya entendido bien la regla. Claro aún y cuando ya comprendió la regla, puede ser que semanas o meses después tome la tablet fuera de horario. Bueno, pues en ese caso se vuelve a poner fuera de alcance para recordarle nuevamente cuál es el límite. De cierta forma es la misma regla que aplicamos al momento de vestirlos (quieran o no deben salir con su ropa puesta), cuando los vemos con algo peligroso (como cuchillos o fósforos), o cuando los vamos a montar al carro (quieran o no, tienen que ir en la silla de seguridad). Los niños comprenden y se adapta a los límites, pero en las primeras ocaciones hay que "obligarlos". Nunca faltan los adultos que nos preguntan si es conveniente hacer un castigo físico y no siguen la limitación. Por ejemplo, pegarles en la mano si tocan la Tablet. Bueno, los psicólogos pueden dar más detalles de esto, pero la violencia aunque parece efectiva en el momento, tiene repercusiones más adelante. Aún y los adultos que dicen "a mi me pegaron y todo salió bien" usualmente luego de revisiones exhaustivas de su estado emocional, manejo de la frustración, autoestima, etc. se pueden observar secuelas importantes. En ningún caso recomendamos ningún tipo de violencia, pero sí apartar al niño y retirar el objeto si es necesario. 

No violencia pero sí firmeza y consistencia

Si no usamos la violencia como es que el niño va a entender el límite? pues con mucha paciencia y consistencia. Los seres humanos aprendemos muy rápido cuando hay dolor, pocos niños meten un tenedor en un tomacorriente más de una vez. Sin embargo, el aprendizaje basado en violencia o dolor tiene muchas secuelas negativas. Entonces no queda de otra que tener paciencia y cada vez que el niño trate de evitar un límite, de forma tranquila pero firme, recordarle que eso no es permitido. Esto va a requerir muchas horas y muchas repeticiones, pero como hemos indicado anteriormente, va a brindar resultados si mantenemos la consistencia en nuestras acciones. 

Vigilar emociones de los adultos

Cuesta mucho mantener la calma cuando un niño nos grita o nos golpea. Especialmente porque cuando éramos niños, a nosotros nos criaban con violencia física o verbal. Los niños se desbordan por muchas razones y en muchas ocasiones su sistema de defensa buscará el ataque. Primero que todo es mantener la calma, pues si el adulto se desborda también el proceso va a prolongarse por mucho más tiempo. Segundo, recordarle al niño el límite con la menor cantidad de palabras "eso no me gusta",  "no le pegamos a la gente" y dependiendo de la edad, una consecuencia para esa acción. Por ejemplo, si un bebé de 10 meses golpea a un adulto, solo es necesario ponerlo por algunos segundos en el suelo o en la cuna para que entienda que eso no es correcto. Para nada recomendamos hacer un tiempo fuera o dejarlo ahí solo a que llore o se enoje, es importante quedarnos cerca, pero no permitirle que nos agreda de ninguna manera.  El secreto? mantenernos nosotros tranquilos y explicar con palabras firmes las cosas que no nos gustan o que no están permitidas. 

Hasta donde sea posible brindar el ejemplo

Si no queremos que coma dulces antes de almorzar, es importante hacerlo nosotros. Si queremos que se lave los dientes antes de dormir, también es importante que nos vea a nosotros hacerlo. Siempre que sea posible mostrar el límite mediante ejemplo, el niño lo va a entender mejor. Esto no siempre es posible, nuevamente con el ejemplo de los cuchillos, el adulto debe cocinar, sin embargo de cierta manera le enseñamos con el tiempo el mecanismo seguro para hacerlo. Manejar un automovil es el mismo ejemplo, o salir a la calle sin supervisión. Son cosas que dependen de la edad. Pero al menos cuando está pequeño, siempre será valioso no gritarle, no pegarle, no golpear objetos, no comer en la sala si es que queremos que el niño haga el esfuerzo por manener ese límite. 

Conclusión: es paciencia

Hoy en día se requiere paciencia para criar un niño, pero cientos de familias que han llegado a la clínica me han demostrado que si es posible educar a un niño con respeto y amor. Se requiere paciencia para mentener los límites, se requiere amor para no gritar o pegar y se requiere autocontrol para alejarlo o quitarle el objeto si no está siguiendo el límite. Obviamente el niño se va a enojar y podrá pasar desregulado por un rato, pero conforme pasen los días, las semanas o los meses, podrá entender mejor las reglas del juego. Los límties son importantes y si por alguna razón están teniendo problemas para definirlos o enforzarlos, el profesional adecuado siempre podrá apoyarlos en el proceso

Por qué la incertidumbre en los niños es tan dañina?

 Hace unos meses hablaba con un psicólogo muy bueno, que me decía que una cantidad considerable de problemas psicológicos y emocionales prov...